
CÓDIGO OUTLAW PRESS DEL TRABAJO CREATIVO
CON LAS CARTAS SOBRE LA MESA (Claridad): Aquí no hacemos trampas con ases en la manga. Las cosas se hablan de frente, mirándonos a los ojos y con el whisky transparente.
EN LA MIRA (Concentración): Cuando apuntes, olvídate del zopilote que vuela arriba o del piano del saloon. Limpia el paisaje, pon el ojo en la jodida diana y no parpadees.
CON DOS COJONES (Convicción): Tu material es oro puro, forastero. Vamos a sudar la gota gorda defendiéndolo y cabalgando por él como si llevara nuestro propio hierro marcado en la piel.
BALAS PERDIDAS (Contingencia): En este desierto siempre hay cascabeles y emboscadas. Si el plan se va al carajo, nos cubrimos las espaldas, recargamos el Winchester y seguimos disparando. Al que le dé miedo morir, que no nazca.
SIN LEY NI MAPA (Visión): Las reglas son para los sheriff aburridos. Si hay que salirse del maldito camino principal y cruzar el cañón a galope, lo hacemos. Y créeme, casi siempre toca espolear al caballo fuera del sendero.
HASTA LA ÚLTIMA BALA (Pasión): No dejamos los trabajos a medias. Si nos metemos en una balacera creativa, vaciamos el tambor. Buscaremos la mejor maldita idea aunque tengamos que quemar el pueblo entero para encontrarla.

MANIFIESTO
Al grano, forastero: aquí se trabaja duro y se dispara limpio.
A estas alturas del duelo no te vamos a venir con mapas del tesoro falsos ni informes maquillados como corista de salón. Todo el maldito condado sabe que lo que hacemos, lo hacemos bien.
Llevamos más leguas recorridas que un viejo cuatrero, tanto en el pueblo como al otro lado de la frontera. Sabemos asesorar a la banda, armar planes de asalto, redactar bandos de "Se Busca" que atrapan miradas y clavar carteles de publicidad en la estacada que se ven a una milla de distancia.
Es verdad que a veces podemos parecer un caballo desbocado que no escucha las riendas, pero puedes apostar tu último dólar a que estamos defendiendo tu fuerte. Nos dejamos la piel en tu proyecto, buscando el botín más gordo para ti, incluso si eso significa cabalgar en contra de nuestro propio pellejo. Y por los clavos de Cristo, el oro siempre termina apareciendo. Cuando le pongo las manos a un asunto, sé exactamente cómo domarlo.
Así que relaja los dedos del gatillo y déjanos hacer nuestro trabajo.


